Cada uno de nosotros puede hacer una diferencia para los colibríes, ya sea que llevemos a cabo investigación científica, nos ocupemos de paisajes, sembremos plantas nativas productoras de néctar en nuestros jardines o contribuyamos con proyectos científicos ciudadanos que producen importantes datos sobre el estatus de los colibríes y tendencias para los científicos.

Además, simplemente observar y familiarizarnos con nuestros colibríes nativos transmite un gozo indescriptible.

Esta sección del sitio web proporciona recursos relacionados con identificación de colibríes y proyectos científicos ciudadanos sobre estas lindas aves.

Varias especies de colibríes son migrantes de larga distancia que viajan entre Estados Unidos, Canadá y México; por ello, para la conservación efectiva de los colibríes en América del Norte, es vital una sociedad trinacional.  Regularmente, existen diecisiete especies en Estados Unidos y Canadá, de las cuales trece son migrantes neotropicales que pasan el invierno en México (US Fish and Wildlife Service 2008). Los colibríes sólo viven en el hemisferio occidental, donde representan la segunda familia más diversa de aves (aproximadamente 340 especies). Su diversidad está bien representada entre las familias de aves de Norte América, con 57 especies, de las cuales el 40% es endémico a América del Norte, 14% se comparten sustancialmente entre las naciones, 30% son migratorios y 14% son de alta preocupación por su conservación (Berlanga et al., 2010). 

Los colibríes se alimentan de néctar y están equipados con adaptaciones morfológicas, ecológicas y fisiológicas para esta dieta.  Fungen como polinizadores para una gran variedad de plantas nativas (Stiles 1981, Brown and Bowers 1985, Rosero 2003, Temeles and Kress 2003, Gegear and Burns 2007). Dependen casi totalmente del néctar como fuente de energía y su supervivencia depende de una dotación confiable de plantas adecuadas productoras de néctar a las que frecuentemente se les asocia con estadios tempranos sucesivos de rebrote de bosques.  Casi 300 especies de plantas identificadas de la literatura fueron citadas por Ornelas et al. (2007) como productoras de néctar que utilizan los colibríes.  La mayor parte de datos viene de áreas geográficas en Estados Unidos, México, Costa Rica y Brasil.  En el occidente de EEUU, los colibríes polinizan aproximadamente 130 especies de plantas (Johnsgard 1997).

Además de néctar, los colibríes cazan insectos, los cuales les proveen de una importante fuente de proteína (Schuchmann 1999). Muchas especies de colibríes cazan insectos acuáticos durante el ciclo de anidado: por lo tanto, el manejo de recursos de agua en el árido oeste es un tema de conservación de alta importancia.  Aunque los insectos son componentes críticos de la dieta de los colibríes, la verdadera importancia dietética de los insectos sigue precisando de más estudios.

Los bosques son el hábitat principal para mas de 80% de especies de colibries (Stotz et al. 1996). En el trópico, la diversidad de colibríes es mayor en bosques montanos/sub-montanos (Schuchmann 1999). Este patrón de diversidad asociada con el bosque continua hacia el norte, donde la mayor diversidad de colibríes en EE. UU. ocurre en los bosques de pino/roble del sureste de Arizona (Wethington et al. 2005). Estos bosques se incluyen en la clasificación de siempreverdes montanos (Stotz et al. 1996), que tienen el mayor número de especies de colibrí en riesgo (Wethington and Finley 2009). Se desconocen las necesidades de las muchas especies de colibríes, particularmente en lo que se refiere a requerimientos de hábitat para caza de insectos, temporalidad de disponibilidad de néctar, sitios para anidado y demás requerimientos a diferentes escalas temporales y espaciales.

REFERENCIAS

Brown, J. H. & M. A. Bowers. 1985. Community organization in hummingbirds: relationships between morphology and ecology. The Auk 102: 251-269.

Gegear, R. J. and J. C. Burns. 2007. The birds, the bees, and the virtual flowers: can pollinator behavior drive ecological speciation in flowering plants? American Naturalist 170:551-566.

Johnsgard, P. A. 1997. The Hummingbirds of North America. Smithsonian Institution Press, Washington. Second Edition.

Ornelas J.F., M. Ordano, A.J. De Nova, M.E. Quintero and T. Garland Jr. 2007. Phylogenetic analysis of inter-specific variation in nectar of hummingbird visited plants. J. Evol. Biol. 20:1904-1917.

Rosero, L. 2003. Interações planta/beija-flor em três comunidades vegetais da parte sul do Parque Nacional Natural Chiribiquete, Amazonas (Colombia). Tese apresentada ao instituto de Biología da Universidade Estadual de Campinas, como parte dos requisitos para obtenção do titulo de Doutor em Ciencias Biológicas. Campinas, Brazil.

Schuchmann K.L. 1999. Family Trochilidae (Hummingbirds). In: Del Hoyo J., Elliot A., Sargatal J.. (Eds). Handbook of the birds of the world. Vol. 5 Barn-owls to Hummingbirds. Birdlife International. Lynx Editions, Barcelona, pp:468-680.

Stiles F. G. 1981. Geographical aspects of bird-flower co-evolution, with particular reference to Central America. Ann. Missouri Bot. Gard. 68: 323-351.

Stotz, D.F.; J.W. Fitzpatrick, T.A. Parker III, D.K. Moskovits. 1996. Neotropical Birds: Ecology and Conservation. University of Chicago Press. Chicago, Illinois.

Temeles, E. J. and W. J. Kress. 2003. Adaptation in a plant-hummingbird association. Science 300:630-633.

Wethington, S. M. and Finley N. 2009. Addressing Hummingbird conservation needs: An Initial Assessment. In Proceedings of the Fourth International Partners In Flight Conference.: Tundra to Tropics

Wethington, S. M., G.C. West, and B.A. Carlson. 2005. Hummingbird conservation: Discovering diversity patterns in southwest USA. In Connecting mountain islands and desert seas: biodiversity and management of the Madrean Archipelago II. Compiled by G. J. Gottfried, B.S. Gebow, L.G. Eskew, and C.B. Edminster. 2004 May 11-15; Tucson, AZ. pp 162-168. Proceedings RMRS-P-36. Fort Collins, CO: U.S. Department of Agriculture, Forest Service, Rocky Mountain Research Station.